El uso excesivo del celular y las redes sociales puede afectar la salud mental de los jóvenes, generando ansiedad, estrés y baja autoestima. También disminuye la concentración y el rendimiento académico por las constantes distracciones. Además, puede afectar las relaciones sociales reales, promoviendo el aislamiento. La exposición a contenidos irreales fomenta comparaciones dañinas y presión por encajar. Finalmente, el uso prolongado puede alterar el sueño y afectar el bienestar general.
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El uso excesivo de las redes sociales puede generar ansiedad, comparación constante con otros, baja autoestima y presión por llegar a un grupo social o querer mostrar una vida perfecta.
Muchos jóvenes terminan midiendo su valor por el me gusta que les den en sus redes, o el número de que consigan, lo cual, puede afectar su seguridad emocional. Además, la exposición continua a esos contenidos puede distorsionar la realidad y generar frustración o tristeza. También se ha relacionado el uso prolongado con problemas de sueño, aislamiento y dificultad para concentrarse.
